Si tenemos en cuenta que Moreno, hace apenas cincuenta años, era un pueblo de
campaña, es lógico que muchas de las personas que han sobresalido en alguna
manifestación cultural vengan de otros lugares. Pero ellos han adoptado a
Moreno como su residencia, y Moreno los ha adoptado como morenenses.
Ninguno de nosotros va a admitir, por ejemplo, que Florencio Molina Campos no
es un hombre de Moreno. "Ser" de un lugar no siempre es nacer allí. Somos del
lugar que nos ha visto proyectarnos y crecer. Somos del lugar que hemos amado.
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