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ARQUEOLOGÍA
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ARQUEOLOGÍA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Poblamiento
de América
Antes
de adentrarnos en el pasado de la región pampeana,
donde se encuentra el Municipio de Moreno, creemos
conveniente presentar, de manera sintética,
algunas de las hipótesis que se han planteado
para explicar el poblamiento de América.
Las
primeras teorías nacieron cuando el hombre
europeo llegó a las costas de nuestro continente.
En un primer momento hubo cuestionamientos acerca
de la “humanidad” de los habitantes de
estas tierras. Luego se pensó que su origen
podría ser fenicio, hebreo, chino, o que podrían
provenir de la mítica Atlántida.
En
la actualidad esas propuestas nos pueden parecer fantásticas,
o incluso ridículas, ya que los datos proporcionados
por el registro arqueológico y por las ciencias
que permiten reconstruir procesos climáticos
ocurridos hace miles de años nos brindan evidencias
suficientes para descartarlas.
Aunque
en este momento los arqueólogos contamos con
muchísimos datos confiables, estamos muy lejos
de coincidir en una sola teoría que determine
la fecha aproximada y el lugar por el que ingresaron
a América los primeros pobladores. Desde Alaska
hasta Tierra del Fuego encontramos sitios muy antiguos,
con dataciones similares, y estas evidencias provocan
mayor confusión, dado que dificultan la definición
de una zona de ingreso y de un posible itinerario
posterior.
Sabemos
que hace más de 10.000 años el clima
de nuestro planeta era muy distinto. La última
glaciación había causado el congelamiento
de parte del agua de los océanos; por lo tanto,
al tener éstos menos cantidad de agua en estado
líquido, el nivel de costa era más bajo
que en el presente. Este fenómeno originó
en el extremo noroeste de nuestro continente, donde
hoy se encuentra Alaska, una extensa planicie de tierra
y hielo en lugar del brazo de mar conocido en la actualidad
con el nombre de Estrecho de Bering . A ese desaparecido
territorio, hoy sumergido, se lo denomina Beringia
y su existencia posibilitó el ingreso por vía
terrestre de grupos cazadores asiáticos en
América.
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| Hasta
ahora se cree que ésta fue la vía de ingreso
más temprana, aunque pudo haber otras oleadas
inmigratorias tardías que ingresaron al continente
por otros medios ( por ejemplo, a través del
Océano Pacífico, o de Groenlandia ).
Una
vez alcanzado el territorio americano, surge la incógnita
acerca de la manera en que estos grupos sortearon el
obstáculo que presentaban los glaciares continentales.
Se han propuesto dos caminos: un “corredor”
que habría existido entre dos masas glaciarias,
y la costa de Alaska.
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La
fecha aproximada de ingreso también se presta
a controversias. Hay dos posiciones enfrentadas: la
primera propone que el hombre llegó a América
alrededor del 13.000 AP (antes del presente) y luego
se distribuyó rápidamente por el continente.
La segunda afirma que hubo distintos momentos de ingreso,
desde los 20 o 25.000 AP hasta 200.000 AP, aunque
esta última fecha es muy discutida.
La mayor dificultad para contrastar esta hipótesis
radica en encontrar evidencias de los primeros pobladores.
Se supone que éstos formaban grupos pequeños
que tenían gran movilidad, lo cual implicaría
una disminución en la visibilidad de los sitios
debido a la escasa cantidad de desechos descartados
en un espacio de grandes dimensiones. A esto debemos
sumarle los procesos geomorfológicos ( por
ejemplo, los movimientos de los glaciares, los cambios
en las líneas de costa, la erosión eólica,
los procesos aluvionales, etc. ) que también
habrían impedido la preservación de
los sitios anteriores al 14.000 AP.
De
todas maneras, cabe destacar que no es conveniente
basar las interpretaciones en el análisis de
sitios aislados. Sólo a través de los
estudios regionales y de la integración de
los datos se podrá avanzar en la comprensión
de este complejo proceso de poblamiento.
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| Los
primeros habitantes de la región pampeana |
(Ampliar
en Sección Paleontología)
Hasta el momento, los indicios aportados por el registro
arqueológico nos permiten afirmar que los seres
humanos han vivido en el territorio de la actual provincia
de Buenos Aires desde hace por lo menos 11.000 años.
Esos
tempranos habitantes formaban grupos que, debido a
su organización socio-política y económica,
reciben el nombre de cazadores- recolectores. Se caracterizaban
por no presentar jerarquías marcadas entre
sus miembros y por compartir los alimentos que obtenían
mediante la caza, la recolección de vegetales
silvestres y la pesca.
En
esa época, el aspecto que presentaba nuestra
provincia era muy distinto. El clima era más
seco y frío, y el nivel del mar era más
bajo a raíz de la glaciación, por lo
tanto la línea de costa sobre el océano
Atlántico se extendía más hacia
el Este. Al mismo tiempo, existía una gran
variedad de animales. Entre ellos encontramos a los
gliptodontes, milodontes, megaterios y caballos americanos,
todos ellos extintos en el presente y a los cuales
se los conoce bajo la denominación de megafauna,
por su gran tamaño.También había
animales medianos y pequeños, como el guanaco,
el ñandú, el venado de las pampas, los
armadillos, los roedores, el zorro, el puma y el jaguar.
Los
primeros pobladores se asentaron en campamentos construidos
a cielo abierto o en cuevas y aleros. Se desplazaban
entre sus campamentos y también partían
para cazar y recolectar, para buscar rocas con el
fin de confeccionar con ellas armas y utensilios,
y para realizar actividades sociales o rituales.
Los
sitios más antiguos (11.000-10.000 AP) se concentran
en el sector oriental de Tandilia y en la llanura
adyacente hacia el Sudoeste. Este aprovechamiento
particular del espacio puede deberse a la existencia
de materia prima (rocas duras, aptas para ser talladas)
y a las ricas llanuras aledañas. Sin embargo,
esto no implica que no hayan sido habitadas otras
áreas, sólo quiere decir que por el
momento se han encontrado estas evidencias. Entre
los instrumentos hallados predominan los realizados
sobre cuarcita ( constituyen más del 90 %),
aunque es posible que se hayan usado otras materias
primas (por ejemplo, madera o cuero) que no se han
conservado. Se cree que estos grupos se desplazaban
entre las sierras, las llanuras y la costa durante
sus itinerarios estacionales.
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Los sitios arqueológicos de mayor antigüedad
son:
• Cerro La China (ubicado en las Sierras de
Lobería, sector oriental de las Sierras de
Tandilia): en tres aleros se encontraron utensilios
de piedra tallada en ambas caras, una punta de proyectil
conocida con el nombre de cola de pescado y fogones.
Su antigüedad es de 10.500 años AP.
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•
Cerro El Sombrero (a pocos kilómetros del Cerro
La China): en su cima y en un abrigo de su ladera
se encontraron cientos de utensilios de piedra y puntas
cola de pescado, con dataciones entre 10.200 y 10.800
años AP.
• Cueva Tixi (Sierra de la Vigilancia, sector
oriental de las Sierras de Tandilia): se hallaron
fogones, utensilios de piedra y restos de animales
que sirvieron de alimento (guanaco, venado de las
pampas, coypo, armadillo extinto Eutatus. Su antigüedad
es de unos 10.000 años y los utensilios fueron
confeccionados con rocas autóctonas (cuarzo,
cuarcita) y alóctonas (sílice, basalto).
• Arroyo Seco (cerca del arroyo del mismo nombre,
en la llanura interserrana): se encontraron varios
campamentos superpuestos, producto del uso reiterado
de ese lugar durante miles de años (aunque
no de manera continua). Las evidencias más
antiguas están fechadas entre 11.000 y 8.500
años AP. Quienes ocuparon este sitio se alimentaron
de guanaco, venado y algunos animales hoy extintos,
como los megaterios y los caballos americanos que
eran cazados en otro lugar y llevados allí
para ser consumidos. En este sitio también
se hallaron esqueletos humanos, pero pertenecen a
grupos que visitaron el lugar milenios más
tarde.
• Paso Otero (a orillas del río Quequén
Grande): se encontraron instrumentos de piedra y huesos
quemados de mamíferos extintos (megaterio,
toxodonte, caballo americano, camélidos. Es
un sitio de caza y faenamiento de 10.200 años
de antigüedad.
Otros
sitios de menor antigüedad son:
• La Moderna (cerca del arroyo Azul): se hallaron
algunos huesos y parte del caparazón de un
gliptodonte, asociados a instrumentos cortantes
de cuarzo cristalino y a algunos utensilios de cuarcita.
Probablemente se faenó al animal en ese lugar.
Se fechó en unos 7.000 a 7.500 años
AP.
• Sitios de la Costa Atlántica: desde
alrededor del año 7.400 AP hasta la época
de la Conquista, la costa atlántica fue ocupada
o visitada frecuentemente por los grupos que vivían
en la región pampeana.
Cerca de Monte Hermoso se encontraron varios sitios
con útiles de piedra y cientos de huesos
de lobos marinos que habían sido faenados
en otro lugar. Se encontró, además,
un instrumento de madera alargado, datado entre
7.300 y 6.600 años AP, con una decoración
en zig - zag grabada en una de sus caras. Es el
instrumento de madera más antiguo que se
encontró en la provincia de Buenos Aires,
pero se desconoce su función.
En otro sitio cercano se hallaron huellas de pisadas
humanas, tanto de niños como de adultos.
Pertenecen a varios episodios, y su antigüedad
oscila entre los 6.795 y 7.125 años AP.
• Arroyo Seco: en este sitio, cuyos niveles
de ocupación más antiguos ya hemos
comentado, se encontraron 41 esqueletos humanos
que fueron depositados en cuatro episodios distintos.
El más antiguo corresponde al año
7.800 AP. Entre los huesos de los esqueletos correspondientes
a esa fecha se encontraron 11 puntas de proyectil
de piedra, largas y triangulares.
Entre
el 6.000 y el 3.000 AP se extinguió la megafauna,
la línea de costa adoptó, aproximadamente,
su posición actual, y los habitantes de la región
basaron su dieta en la caza del guanaco, venado, ñandú,
armadillos y roedores. Las puntas de proyectil de piedra
tenían forma de triángulo isósceles
y su longitud era de 4 ó 5 cm. Se encontraron,
también, morteros de piedra, por lo que se supone
que estas personas procesaban vegetales. Los sitios
arqueológicos correspondientes a esta época
se encuentran en los bordes de lagunas y a orillas de
ríos y arroyos, pero se siguieron utilizando
las cuevas de las sierras de Tandilia y Ventania.
Desde
unos dos milenios antes de la llegada de los españoles
a esta región, los grupos de cazadores-recolectores
comenzaron a dejar mayor cantidad de evidencias, debido,
tal vez, a una ocupación más intensa del
territorio.
En
esa época, en el noreste de la provincia de Buenos
Aires, donde podemos ubicar al Partido de Moreno, los
cazadores-recolectores utilizaron instrumentos de hueso,
y quizá también de madera, aunque estos
últimos no se conservaron. Los instrumentos de
piedra, incluidas las puntas de proyectil, eran pequeños.
Estos grupos cazaban venados de las pampas, ciervos
de los pantanos y coipos. También se alimentaban
de guanacos, pero con el paso del tiempo este animal
se fue haciendo escaso. Complementaban su dieta con
la pesca y la recolección de moluscos de agua
dulce.
Hacían
recipientes de cerámica, algunos de los cuales
eran decorados con motivos geométricos incisos
cuando la pasta todavía estaba fresca. Las vasijas
eran redondeadas y no tenían asas. La cerámica
más antigua de la provincia de Buenos Aires no
se encontró en esta zona sino al sur, a orillas
del río Quequén Grande, y está
datada en 3.000 AP.
Como
ya hemos dicho, las puntas de proyectil de piedra que
se encuentran en sitios pertenecientes a este último
período son pequeñas y triangulares. Alrededor
del 2500 AP adoptan la forma de triángulo equilátero.
Estas nuevas puntas señalan la aparición
del arco y la flecha. Hasta ese entonces, las puntas
de proyectil se fijaban en astas y se usaban como lanzas.
También
en esa época se hizo más asiduo el uso
de boleadoras, aunque se sabe que se las utilizaba desde
hacía miles de años.
El contacto
con los europeos
Ninguno
de los pueblos que habitaron el actual territorio
de la provincia de Buenos Aires conoció la
escritura. Por ese motivo, los primeros documentos
que hablan sobre estos pobladores fueron escritos
por los conquistadores españoles.
Cuando
los españoles llegaron al Río de la
Plata a principios del siglo XVI se encontraron con
grupos que presentaban distintas características
culturales. Entre esta diversidad de pueblos podemos
nombrar a :
•
Los guaraníes, cazadores-recolectores, pescadores
y horticultores (cultivaban maíz, calabaza,
mandioca, porotos, maní, yerba mate, batata
y algodón), quienes se desplazaron desde el
Alto Paraná hacia el Sur. Se supone que llegaron
al Río de la Plata poco antes que los españoles,
y sólo se han hallado vestigios arqueológicos
de ellos en las islas del Delta, en Martín
García y en la costa del Río de la Plata.
Usaban canoas de troncos y vasijas de cerámica,
a las que decoraban con pintura ( rojo sobre blanco)
o modelados. Hilaban el algodón, con el que
hacían sus vestimentas, y también eran
hábiles cesteros. Construían grandes
viviendas de palos, pajas y barro.
• Los querandíes eran cazadores-recolectores
terrestres, pero mantenían relaciones de intercambio
con los guaraníes. Cazaban ñandúes
y ciervos, pescaban con red y hacían harina
de pescado. Vivían en toldos de cuero y vestían
mantos de cuero de liebres y prendas de algodón
que obtenían de los guaraníes. Tenían
cestería y cerámica. Habitaron el Norte
de nuestra provincia.
(Ampliar
sección Historia)
Con
la llegada de los españoles comenzó
un proceso de cambio que culminaría con la
desaparición casi todos estos pueblos. Se introdujo
el caballo, y luego el ganado vacuno y el ovino. En
el siglo XVII muchos de estos grupos vivían
en reducciones, hecho que los obligaba a llevar una
vida sedentaria. Pero en el Sur de la provincia las
reducciones no fueron exitosas y algunos de estos
pueblos se unieron a los mapuches, perdiendo así
su identidad cultural.
Los mapuches provenían de la Patagonia y llegaron
a la región pampeana tardíamente, atraídos
por el ganado. Lograron detener el avance de los europeos
hasta los últimos años del siglo XIX,
pero finalmente sucumbieron.
La rica diversidad cultural de la provincia de Buenos
Aires, cuyo origen se remonta, como hemos visto, a
más de 10.000 años atrás, se
extinguió sólo en tres siglos ante los
efectos devastadores de la conquista europea.
Bibliografía
La
presente sección fue elaborada a partir de
los textos que se citan a continuación. Te
invitamos a consultarlos si deseas ampliar los temas
tratados.
OTTONELLO,
María M. y Ana M. LORANDI. Introducción
a la Arqueología y Etnología. Buenos
Aires, EUDEBA. 1987.
PELAEZ,
Pablo. El registro material y los nuevos modelos sobre
el poblamiento de América. Fichas de Cátedra
de Fundamentos de Prehistoria. Buenos Aires, Facultad
de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos
Aires. 1999.
TARRAGO,
Myriam (directora de tomo).Nueva Historia Argentina.
Los Pueblos Originarios y la Conquista. Barcelona,
Editorial Sudamericana. 2000.
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