| Está
en el contexto de una región amplia con características
similares en toda su extensión. La región
climática a que pertenece Moreno, de acuerdo
a la clasificación de Köppen, corresponde
a una zona de clima templado y húmedo, determinando
una fauna y flora que resultan características.
La
temperatura media del mes más caluroso es superior
a los 22º c y la del mes más frío
es inferior a los 10º c. Vivimos en una latitud
en que las cuatro estaciones se diferencian marcadamente.
La
precipitación media anual supera apenas los 1.000
mm. Los vientos dominantes que provienen del sector
sur son moderados, con excepción de los meses
de Octubre y Noviembre en que las ráfagas son
más fuertes.
Nuestro
clima está influenciado por varios factores.
Su posición en el continente hace que se vea
especialmente influenciada por su cercanía al
Océano Atlántico. La provincia de Buenos
Aires es un saliente continental sobre el Océano
que hacia el nordeste limita con el Río de La
Plata, considerando a los efectos climáticos,
como un verdadero mar interior.
Otro
factor climático importante es su relieve de
llanura, solo interrumpida en la provincia de Bs. Aires,
por las Sierras Australes y Septentrionales (Ventana
y Tandilia), al sudeste y sur.
La
mitad nord-oriental y oriental de la provincia ofrece
una superficie uniformemente verde y húmeda casi
todo el año. |
Solo
cuando los inviernos son muy fríos o durante
sequías estivales prolongadas, el tapiz vegetal
interrumpe su actividad y esta superficie se torna seca
y de tono amarillento.
La
circulación regional de la atmósfera es
otro importante factor climático, predominando
las masas de aire que se desplazan en dirección
NE-SO y viceversa, a lo largo de todo el año.
Esta
circulación se debe a la actividad del anticiclón
semipermanente del Atlántico Sur.
Al
desplazarse este sistema durante el invierno, hacia
el norte, la presión sub antártica disminuye
y se aleja la acción del anticiclón del
Atlántico.
La
posición del territorio bonaerense queda en el
paso de las masas de aire frío del SO.
Tanto
en invierno como en verano, en los niveles bajos de
la atmósfera de la provincia, circulan masas
de aire físicamente distintas, especialmente
en los meses más cálidos, de lo que resultan
abundantes precipitaciones.
En
enero aumenta la frecuencia de los vientos del Este
y Nord Este, disminuyendo los del Sudoeste.
En el mes de Julio, aumenta la frecuencia de los vientos
del Sudoeste y Oeste y disminuyen los del Este y Nordeste. |
| Cada
especie solo puede vivir dentro de un cierto intervalo
de temperatura. Fuera de este intervalo, muere de calor
o de frío. Dentro de estos márgenes, existe
una temperatura óptima para las funciones del
organismo.
La
vida es más difícil cuanto más
se aproxima la temperatura a los valores letales. Al
llegar a estos límites las funciones de los organismos
pueden ser suspendidas sin que por ello mueran, y el
organismo entra en estado de vida latente.
Un
ejemplo a menudo citado es el de los osos y demás
organismos que hibernan. Otros hacen lo mismo para resistir
las épocas de secas.
En nuestra zona, al llegar el invierno los reptiles
utilizan similares estrategias para escapar a las bajas
temperaturas del aire.
-
El Lagarto overo (Tupinambis teguixin) excava una cueva,
con frecuencia enfrentada a algún charco de agua.
De apenas unos cincuenta centímetros de profundidad,
la cueva termina en una cámara que se va ensanchando
en la medida que otros ejemplares irrumpen y se hacen
lugar. A menudo la concurrencia es numerosa. En una
de estas hemos contado la cantidad de 18 ejemplares
de todas las edades. Al ser molestados, la temperatura
era de 4º C, los lagartos huyeron precipitadamente
hacia el agua, zambulléndose con una agilidad
sorprendente para un animal de sangre fría en
esa época del año. En realidad sus cuerpos
bajo la tierra adquieren la temperatura de ésta,
por lo regular unos grados más alta que la del
aire. Si no se les molesta, allí permanecen abrigados
durante todo el invierno.
- Algunas culebras locales suelen aprovechar los numerosos
hormigueros de la hormiga negra (Acromyrex sp.). Se
introducen en estos hasta llegar a las cámaras
donde los insectos cultivan los hongos de que se alimentan.
La fermentación del material vegetal cortado
y acarreado por las hormigas, que constituye el sustrato
para el crecimiento de los hongos, produce calor. Este
microclima asegura la supervivencia de las culebras
durante la estación más fría. En
el desarrollo de ciertos trabajos de investigación
del INTA se han hallado más de cuarenta serpientes
en uno de estos hormigueros.
-
Las dos especies de tortuga acuática, (Prhynops
sp.; Hyromedusa sp.) que viven en la cuenca del Río
Reconquista, mantienen sus cuerpos bajo el agua durante
la etapa fría del año, especialmente en
sitios de poca profundidad donde la resaca y las plantas
acuáticas forman una especie de manto que las
protege de las heladas. Aprovechan la circunstancia
de que, en invierno, la temperatura del agua es superior
a la del aire y el abrigo de la materia vegetal. Con
buen tiempo suelen asolearse pero no se alimentan durante
toda la época desfavorable.
Recordemos
que tanto reptiles como anfibios, recurren a estrategias
similares para escapar a las elevadas temperaturas del
verano. Al carecer de mecanismos internos de regulación
de la temperatura, han desarrollado estrategias de supervivencia
aprovechando los recursos que les brinda el medio físico
y los microambientes creados por otros organismos.
En
la naturaleza la temperatura es una magnitud que varía
más en el aire que en el agua o el suelo.
En
general, a causa de las propiedades del protoplasma
de las células que componen el cuerpo de todo
ser viviente, estos no podrían vivir sino entre
0º C y 50º C. Existen sin embargo animales
que pueden soportar temperaturas excepcionales, y esto
de forma permanente. En las aguas termales, por ejemplo,
vive una flora y fauna que soportan perfectamente temperaturas
a veces muy elevadas.
En
la Antártida hay ácaros que soportan temperaturas
muy bajas en la noche, recuperando su actividad en el
día. En las aguas polares próximas a los
0º C vive una importante y variada fauna, alimentada
por algas microscópicas.
En
los ejemplos anteriores intervinieron animales Poiquilotermos,
(animales de sangre fría), los cuales experimentan
los mismos cambios térmicos que ocurren a su
alrededor. Es decir, no poseen mecanismos reguladores
de la temperatura corporal.
Los
Homeotermos, por el contrario, son animales de sangre
caliente. Mamíferos como el Coipo (mal llamada
Nutria), las Comadrejas (overa y colorada), el Zorrino,
etc. y las aves de la zona pueden vivir e incluso reproducirse
a bajas temperaturas. |
Estos
vertebrados homeotermos, conservan una temperatura constante
gracias a un metabolismo muy elevado y a un aislamiento
térmico eficaz por medio de una piel o un plumaje
espeso y una capa de grasa subcutánea.
La
Comadreja overa está muy habituada a vivir en
la ciudad. Instala su madriguera en los huecos de los
árboles, y casi diríamos que tiene preferencia
por los ejemplares de Paraíso que se encuentran
enfermos en gran número debido a la poda irracional
de muchos años. En las noches heladas del invierno
con temperaturas de - 2º C la comadreja parece
sentirse tan dispuesta a iniciar sus correrías
como a los 28º C de las tórridas noches
de verano, demostrando su amplia posibilidades adaptativas.
Se
dice que los organismos como la comadreja son euritermos,
porque pueden soportar amplios márgenes de temperatura
y se denomina estenotermos, a los organismos cuyos los
límites de tolerancia son muy estrechos. La temperatura
actúa como un factor ecológico importante
en la repartición geográfica de las especies.
Especialmente
en el medio terrestre, deben afrontar grandes variaciones,
lo cual no resulta siempre favorable.
Los
organismos emplean mecanismos especiales para acomodarse
a este estado de cosas: Algunas especies animales suelen
migrar a un medio más favorable, o se dan fenómenos
de hibernación y estivación, como los
antes mencionados en los reptiles.
Casos
de migración relacionadas con los cambios estacionales
podemos observar en el lago San Francisco de la presa
Ing. Roggero, cuando los Cisnes de cuello negro llegan
en el invierno, desplazándose más al norte
de su distribución patagónica. Mediando
la primavera llegan las Espátulas rosadas provenientes
de su habitual distribución más al norte.
En Noviembre/99 pudimos registrar ambas especies formando
grupos bastante numerosos. También llegan en
esa época, desde más al norte del país,
especies inmigrantes que pueden observarse en el pastizal
y las arboledas. Este es el caso del Churrinche y la
Tijereta. También, de vez en cuando es posible
observar algunas especies de golondrinas, playeros y
chorlos que migran desde el hemisferio norte, para lo
cual deben trasladarse en algunos casos distancias superiores
a los 10.000 Kms.
Los
vegetales también tratan de resolver, cada uno
a su manera, el problema de las estaciones desfavorables.
Algunos vegetales como el Clavel del aire (Tillandsia
sp.) crecen sobre otras plantas y no tienen raíces
en el suelo (esto puede favorecerlos porque se ubican
al abrigo de otras plantas, alejados de la influencia
del suelo y sus cambios de humedad o temperatura, etc).
Otros
subsisten gracias a tallos rastreros o poco elevados
como la jarilla o los líquenes de la región
más austral de la Patagonia, cuyos brotes son
cubiertos en invierno por la nieve, que los aisla del
frío, al menos parcialmente. Existen plantas
que conservan sus brotes en medio de la vegetación
seca del año precedente, justo en la superficie
del suelo y son protegidos por las hojas muertas.
El
vinagrillo o Macachín, pertenece a aquel tipo
de vegetales que pierden todo su aparato vegetativo
visible y conservan sus brotes en tubérculos,
bulbos o rizomas protegidos en la profundidad del suelo,
alejados del frío.
Los
terófitos son plantas anuales, que mueren a principios
de la estación desfavorable, sólo subsisten
entonces sus semillas o sus esporas que germinarán
cuando las condiciones vuelvan a ser favorables. Este
es el caso de muchas plantas florales.
Por
último mencionaremos a los hidrófitos
que comprenden todas las plantas acuáticas que
forman una categoría muy homogénea. Algunas
se desarrollan en la época invernal y son reemplazadas
por otras que viven mejor en la época estival
(primavera-verano), conservándose de un año
a otro gracias a sus semillas.
La
distribución de las especies vegetales entre
estos diferentes tipos se denomina espectro biológico
y es muy característico del clima templado y
húmedo de nuestra región. |
| La
humedad es un factor ecológico fundamental. El
mundo viviente, durante una gran parte de su historia
no se componía sino de especies acuáticas.
Cuando
conquistaron el medio terrestre los organismos que lo
poblaron no pudieron prescindir, en mayor o menor grado,
del agua. Los seres vivos están compuestos en
gran parte de agua y la reproducción de casi
todos tiene que realizarse en un medio acuático.
Todos
los animales terrestres necesitan reponer agua para
compensar las pérdidas que sufren por la transpiración
y la excreción. Muchos beben, algunos pueden
absorber agua líquida o en vapor, a través
de sus tegumentos, como la mayoría de los batracios,
ciertos insectos y ácaros.
En
las regiones desérticas, muchos animales no beben
jamás y se hidratan gracias al agua que contienen
sus alimentos.
El
agua es indispensable y cuando abunda, constituye ambientes
muy ricos y productivos. Cuando el agua está
presente, es fácil ver que las especies se distribuyen
de acuerdo a sus preferencias. Así en nuestra
región podemos encontrar que existen:
Organismos
ACUATICOS que viven permanentemente en el agua. (Por
ejemplo: entre los vegetales acuáticos encontramos
Elodea densa, un alga del género Chara, Cola
de zorro, etc. Entre los animales: peces, crustáceos
como el Camarón, moluscos como Caracoles y Almejas,
entre otras especies). |
Organismos
HIGROFILOS no pueden vivir sino en medios muy húmedos.
(Por ejemplo: Entre la vegetación cercana a las
costas de los ríos y el "lago" San
Francisco encontramos Totora, Juncos, Sagitaria, Salvinia,
etc. Entre los animales: ranas, sapos, etc)
Organismos
MESOFILOS tienen necesidades moderadas de agua o de
humedad atmosférica, en general, soportan grandes
variaciones de humedad y son los más frecuentes
en las regiones templadas. (Por ejemplo: los pastizales
compuestos principalmente de gramíneas cuya humedad
depende principalmente de las lluvias.)
Organismos
XEROFILOS buscan medios secos; tienen frecuentemente
adaptaciones particulares. Forman las poblaciones de
las zonas desérticas, pero se las puede encontrar
en microclimas como dunas. En Moreno no existe naturalmente
este tipo de ambientes. Sin embargo pueden observarse
ejemplares de diversas especies típicas de las
zonas áridas y semiáridas del país
(cactus y árboles) introducidas por el hombre.
Tal vez, algunos géneros como Opuntia u otras
cactiformes consideradas naturales de la región,
representen remanentes etapas del pasado prehistórico
de clima semi árido y frío, o tenga relación
con el fenómeno de alternancia climática
templado-húmedo y seco-frío-templado,
también registrado en tiempos históricos. |