• 25/02 - TALLER DE MANCHAS

    De 14 A 18 hs. Centro Integrador Comunitario Sanguinetti (Corrientes y Luther King, barrio Sanguinetti) Sábado recreativo con el Taller de Manchas y Carnaval.

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ECOLOGÍA

Factores climáticos

El clima puede ser muy diferente en distintos lugares del planeta Tierra. El principal factor que produce variedad climática en el mundo, modificado por numerosos factores secundarios, es la latitud, que determina la temperatura. Los países más cálidos se sitúan en las inmediaciones del ecuador y los más fríos, alrededor de los polos.

Entre estos existe una gama de temperaturas intermedias.

Como factor importante de la sequedad o humedad del clima, interviene la caracterización de los continentes, siendo en general más seco el interior de las grandes masas continentales que la perisferia de los mismos, con excepciones notables en las que el régimen de vientos juega un papel importante.

Se ha definido toda una gama de climas teniendo en cuenta la variación de temperaturas y la repartición de las precipitaciones a lo largo del año.

El clima de Moreno

Está en el contexto de una región amplia con características similares en toda su extensión. La región climática a que pertenece Moreno, de acuerdo a la clasificación de Köppen, corresponde a una zona de clima templado y húmedo, determinando una fauna y flora que resultan características.

La temperatura media del mes más caluroso es superior a los 22º c y la del mes más frío es inferior a los 10º c. Vivimos en una latitud en que las cuatro estaciones se diferencian marcadamente.

La precipitación media anual supera apenas los 1.000 mm. Los vientos dominantes que provienen del sector sur son moderados, con excepción de los meses de Octubre y Noviembre en que las ráfagas son más fuertes.

Nuestro clima está influenciado por varios factores. Su posición en el continente hace que se vea especialmente influenciada por su cercanía al Océano Atlántico. La provincia de Buenos Aires es un saliente continental sobre el Océano que hacia el nordeste limita con el Río de La Plata, considerando a los efectos climáticos, como un verdadero mar interior.

Otro factor climático importante es su relieve de llanura, solo interrumpida en la provincia de Bs. Aires, por las Sierras Australes y Septentrionales (Ventana y Tandilia), al sudeste y sur.

La mitad nord-oriental y oriental de la provincia ofrece una superficie uniformemente verde y húmeda casi todo el año.

Solo cuando los inviernos son muy fríos o durante sequías estivales prolongadas, el tapiz vegetal interrumpe su actividad y esta superficie se torna seca y de tono amarillento.

La circulación regional de la atmósfera es otro importante factor climático, predominando las masas de aire que se desplazan en dirección NE-SO y viceversa, a lo largo de todo el año.

Esta circulación se debe a la actividad del anticiclón semipermanente del Atlántico Sur.

Al desplazarse este sistema durante el invierno, hacia el norte, la presión sub antártica disminuye y se aleja la acción del anticiclón del Atlántico.

La posición del territorio bonaerense queda en el paso de las masas de aire frío del SO.

Tanto en invierno como en verano, en los niveles bajos de la atmósfera de la provincia, circulan masas de aire físicamente distintas, especialmente en los meses más cálidos, de lo que resultan abundantes precipitaciones.

En enero aumenta la frecuencia de los vientos del Este y Nord Este, disminuyendo los del Sudoeste.

En el mes de Julio, aumenta la frecuencia de los vientos del Sudoeste y Oeste y disminuyen los del Este y Nordeste.

La lucha por sobrevivir a los tiempos desfaborables

Cada especie solo puede vivir dentro de un cierto intervalo de temperatura. Fuera de este intervalo, muere de calor o de frío. Dentro de estos márgenes, existe una temperatura óptima para las funciones del organismo.

La vida es más difícil cuanto más se aproxima la temperatura a los valores letales. Al llegar a estos límites las funciones de los organismos pueden ser suspendidas sin que por ello mueran, y el organismo entra en estado de vida latente.

Un ejemplo a menudo citado es el de los osos y demás organismos que hibernan. Otros hacen lo mismo para resistir las épocas de secas.

En nuestra zona, al llegar el invierno los reptiles utilizan similares estrategias para escapar a las bajas temperaturas del aire.

- El Lagarto overo (Tupinambis teguixin) excava una cueva, con frecuencia enfrentada a algún charco de agua. De apenas unos cincuenta centímetros de profundidad, la cueva termina en una cámara que se va ensanchando en la medida que otros ejemplares irrumpen y se hacen lugar. A menudo la concurrencia es numerosa. En una de estas hemos contado la cantidad de 18 ejemplares de todas las edades. Al ser molestados, la temperatura era de 4º C, los lagartos huyeron precipitadamente hacia el agua, zambulléndose con una agilidad sorprendente para un animal de sangre fría en esa época del año. En realidad sus cuerpos bajo la tierra adquieren la temperatura de ésta, por lo regular unos grados más alta que la del aire. Si no se les molesta, allí permanecen abrigados durante todo el invierno.

- Algunas culebras locales suelen aprovechar los numerosos hormigueros de la hormiga negra (Acromyrex sp.). Se introducen en estos hasta llegar a las cámaras donde los insectos cultivan los hongos de que se alimentan. La fermentación del material vegetal cortado y acarreado por las hormigas, que constituye el sustrato para el crecimiento de los hongos, produce calor. Este microclima asegura la supervivencia de las culebras durante la estación más fría. En el desarrollo de ciertos trabajos de investigación del INTA se han hallado más de cuarenta serpientes en uno de estos hormigueros.

- Las dos especies de tortuga acuática, (Prhynops sp.; Hyromedusa sp.) que viven en la cuenca del Río Reconquista, mantienen sus cuerpos bajo el agua durante la etapa fría del año, especialmente en sitios de poca profundidad donde la resaca y las plantas acuáticas forman una especie de manto que las protege de las heladas. Aprovechan la circunstancia de que, en invierno, la temperatura del agua es superior a la del aire y el abrigo de la materia vegetal. Con buen tiempo suelen asolearse pero no se alimentan durante toda la época desfavorable.

Recordemos que tanto reptiles como anfibios, recurren a estrategias similares para escapar a las elevadas temperaturas del verano. Al carecer de mecanismos internos de regulación de la temperatura, han desarrollado estrategias de supervivencia aprovechando los recursos que les brinda el medio físico y los microambientes creados por otros organismos.

En la naturaleza la temperatura es una magnitud que varía más en el aire que en el agua o el suelo.

En general, a causa de las propiedades del protoplasma de las células que componen el cuerpo de todo ser viviente, estos no podrían vivir sino entre 0º C y 50º C. Existen sin embargo animales que pueden soportar temperaturas excepcionales, y esto de forma permanente. En las aguas termales, por ejemplo, vive una flora y fauna que soportan perfectamente temperaturas a veces muy elevadas.

En la Antártida hay ácaros que soportan temperaturas muy bajas en la noche, recuperando su actividad en el día. En las aguas polares próximas a los 0º C vive una importante y variada fauna, alimentada por algas microscópicas.

En los ejemplos anteriores intervinieron animales Poiquilotermos, (animales de sangre fría), los cuales experimentan los mismos cambios térmicos que ocurren a su alrededor. Es decir, no poseen mecanismos reguladores de la temperatura corporal.

Los Homeotermos, por el contrario, son animales de sangre caliente. Mamíferos como el Coipo (mal llamada Nutria), las Comadrejas (overa y colorada), el Zorrino, etc. y las aves de la zona pueden vivir e incluso reproducirse a bajas temperaturas.

Estos vertebrados homeotermos, conservan una temperatura constante gracias a un metabolismo muy elevado y a un aislamiento térmico eficaz por medio de una piel o un plumaje espeso y una capa de grasa subcutánea.

La Comadreja overa está muy habituada a vivir en la ciudad. Instala su madriguera en los huecos de los árboles, y casi diríamos que tiene preferencia por los ejemplares de Paraíso que se encuentran enfermos en gran número debido a la poda irracional de muchos años. En las noches heladas del invierno con temperaturas de - 2º C la comadreja parece sentirse tan dispuesta a iniciar sus correrías como a los 28º C de las tórridas noches de verano, demostrando su amplia posibilidades adaptativas.

Se dice que los organismos como la comadreja son euritermos, porque pueden soportar amplios márgenes de temperatura y se denomina estenotermos, a los organismos cuyos los límites de tolerancia son muy estrechos. La temperatura actúa como un factor ecológico importante en la repartición geográfica de las especies.

Especialmente en el medio terrestre, deben afrontar grandes variaciones, lo cual no resulta siempre favorable.

Los organismos emplean mecanismos especiales para acomodarse a este estado de cosas: Algunas especies animales suelen migrar a un medio más favorable, o se dan fenómenos de hibernación y estivación, como los antes mencionados en los reptiles.

Casos de migración relacionadas con los cambios estacionales podemos observar en el lago San Francisco de la presa Ing. Roggero, cuando los Cisnes de cuello negro llegan en el invierno, desplazándose más al norte de su distribución patagónica. Mediando la primavera llegan las Espátulas rosadas provenientes de su habitual distribución más al norte. En Noviembre/99 pudimos registrar ambas especies formando grupos bastante numerosos. También llegan en esa época, desde más al norte del país, especies inmigrantes que pueden observarse en el pastizal y las arboledas. Este es el caso del Churrinche y la Tijereta. También, de vez en cuando es posible observar algunas especies de golondrinas, playeros y chorlos que migran desde el hemisferio norte, para lo cual deben trasladarse en algunos casos distancias superiores a los 10.000 Kms.

Los vegetales también tratan de resolver, cada uno a su manera, el problema de las estaciones desfavorables. Algunos vegetales como el Clavel del aire (Tillandsia sp.) crecen sobre otras plantas y no tienen raíces en el suelo (esto puede favorecerlos porque se ubican al abrigo de otras plantas, alejados de la influencia del suelo y sus cambios de humedad o temperatura, etc).

Otros subsisten gracias a tallos rastreros o poco elevados como la jarilla o los líquenes de la región más austral de la Patagonia, cuyos brotes son cubiertos en invierno por la nieve, que los aisla del frío, al menos parcialmente. Existen plantas que conservan sus brotes en medio de la vegetación seca del año precedente, justo en la superficie del suelo y son protegidos por las hojas muertas.

El vinagrillo o Macachín, pertenece a aquel tipo de vegetales que pierden todo su aparato vegetativo visible y conservan sus brotes en tubérculos, bulbos o rizomas protegidos en la profundidad del suelo, alejados del frío.

Los terófitos son plantas anuales, que mueren a principios de la estación desfavorable, sólo subsisten entonces sus semillas o sus esporas que germinarán cuando las condiciones vuelvan a ser favorables. Este es el caso de muchas plantas florales.

Por último mencionaremos a los hidrófitos que comprenden todas las plantas acuáticas que forman una categoría muy homogénea. Algunas se desarrollan en la época invernal y son reemplazadas por otras que viven mejor en la época estival (primavera-verano), conservándose de un año a otro gracias a sus semillas.

La distribución de las especies vegetales entre estos diferentes tipos se denomina espectro biológico y es muy característico del clima templado y húmedo de nuestra región.

Influencia de la humedad

La humedad es un factor ecológico fundamental. El mundo viviente, durante una gran parte de su historia no se componía sino de especies acuáticas.

Cuando conquistaron el medio terrestre los organismos que lo poblaron no pudieron prescindir, en mayor o menor grado, del agua. Los seres vivos están compuestos en gran parte de agua y la reproducción de casi todos tiene que realizarse en un medio acuático.

Todos los animales terrestres necesitan reponer agua para compensar las pérdidas que sufren por la transpiración y la excreción. Muchos beben, algunos pueden absorber agua líquida o en vapor, a través de sus tegumentos, como la mayoría de los batracios, ciertos insectos y ácaros.

En las regiones desérticas, muchos animales no beben jamás y se hidratan gracias al agua que contienen sus alimentos.

El agua es indispensable y cuando abunda, constituye ambientes muy ricos y productivos. Cuando el agua está presente, es fácil ver que las especies se distribuyen de acuerdo a sus preferencias. Así en nuestra región podemos encontrar que existen:

Organismos ACUATICOS que viven permanentemente en el agua. (Por ejemplo: entre los vegetales acuáticos encontramos Elodea densa, un alga del género Chara, Cola de zorro, etc. Entre los animales: peces, crustáceos como el Camarón, moluscos como Caracoles y Almejas, entre otras especies).

Organismos HIGROFILOS no pueden vivir sino en medios muy húmedos. (Por ejemplo: Entre la vegetación cercana a las costas de los ríos y el "lago" San Francisco encontramos Totora, Juncos, Sagitaria, Salvinia, etc. Entre los animales: ranas, sapos, etc)

Organismos MESOFILOS tienen necesidades moderadas de agua o de humedad atmosférica, en general, soportan grandes variaciones de humedad y son los más frecuentes en las regiones templadas. (Por ejemplo: los pastizales compuestos principalmente de gramíneas cuya humedad depende principalmente de las lluvias.)

Organismos XEROFILOS buscan medios secos; tienen frecuentemente adaptaciones particulares. Forman las poblaciones de las zonas desérticas, pero se las puede encontrar en microclimas como dunas. En Moreno no existe naturalmente este tipo de ambientes. Sin embargo pueden observarse ejemplares de diversas especies típicas de las zonas áridas y semiáridas del país (cactus y árboles) introducidas por el hombre. Tal vez, algunos géneros como Opuntia u otras cactiformes consideradas naturales de la región, representen remanentes etapas del pasado prehistórico de clima semi árido y frío, o tenga relación con el fenómeno de alternancia climática templado-húmedo y seco-frío-templado, también registrado en tiempos históricos.


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