• 25/02 - TALLER DE MANCHAS

    De 14 A 18 hs. Centro Integrador Comunitario Sanguinetti (Corrientes y Luther King, barrio Sanguinetti) Sábado recreativo con el Taller de Manchas y Carnaval.

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ECOLOGÍA

Factores edáficos

El suelo tiene propiedades físicas y químicas que producen acción ecológica, sobre todo en los seres que están más estrechamente ligados a él. Dependen de estos factores especialmente las plantas que arraigan en el suelo.

Las principales características del suelo que pueden influir en la vida de los organismos son:

Estructura: (inclinación - profundidad - granulometría). Su composición química y las de las sustancias que circulan por el suelo (gases como el aire y otros, el agua, sustancias minerales y materias orgánicas).

Inclinación: Algunos organismos prefieren suelos planos, o por el contrario inclinados, influyendo esto además en la circulación del agua.

Profundidad: Tiene gran importancia para los vegetales. Los árboles de gran desarrollo radicular no pueden vivir en un suelo poco profundo.

Granulometría: Es característica importante tanto para los vegetales como para los animales cavadores el grosor de sus elementos que provienen de la fragmentación cada vez más avanzada de la roca madre, que forma el sustrato.

Las condiciones del suelo dependen en gran medida de los factores climáticos de la superficie, pero se deben señalar algunos aspectos importantes que lo caracterizan desde el punto de vista ecológico.

La oscuridad se hace presente a poco de profundizar el suelo, ofreciendo refugio a las especies que escapan a la luz. Ejemplos de organismos que viven bajo el suelo son:

La culebra ciega (Typhlops sp.), varias especies de lombrices, arácnidos, insectos, crustáceos, etc.

Por otra parte, cuando se profundiza en el suelo, la temperatura es más estable.

También con la profundización, la proporción de oxígeno baja, aumentando la cantidad de dióxido de carbono, existiendo preferencias por estas condiciones, por parte de algunas bacterias y lombrices.

La fauna del suelo es muy sensible a los cambios de humedad y no puede soportar una sequedad demasiado fuerte, por ejemplo: las lombrices, que así mismo se ahogan si el suelo se satura de agua, lo mismo que muchas larvas de insectos como la Isoca (escarabajo).

El balance de agua, está directamente relacionado con la vegetación existente en la región. Para la estimación del mismo se tiene en cuenta las precipitaciones, la evapotranspiración, el escurrimiento superficial y profundo (estos dos últimos representan el exceso de agua) y la capacidad del suelo de conservar agua.

En Moreno, los suelos se saturan de humedad a partir del mes de Abril, y en el mes de Noviembre como consecuencia de la evapotranspiración, comienza a disminuir.

Durante el mes de Febrero, que es el mes más seco del año en todo el territorio provincial, estas condiciones de saturación están ausentes, para insinuarse nuevamente en el mes de Marzo.

Las mediciones del almacenaje de agua en el suelo, a un metro de profundidad en Moreno, expresan que en los meses de Agosto y Septiembre, el suelo se encuentra saturado con exceso de agua de hasta 25 mm.

En los meses de Julio, Octubre y Noviembre se encuentran saturados con poco o sin exceso de agua. En Diciembre la humedad del suelo se encuentra entre el 100% y el 75% de su capacidad, para reducirse aún más en Enero el 75% y 50%, igual que en Marzo y, finalmente en el mes de Febrero, el mes más seco, la humedad del suelo se encuentra entre un 25% y 50% de su capacidad.

Las sustancias minerales presentes en el suelo resultan imprescindibles para la nutrición de las plantas. Circulan sobre todo en el suelo bajo forma de iones disueltos en agua. Es posible hallar unos cuarenta elementos químicos. Algunos iones son perjudiciales para las plantas, otros por el contrario les son indispensables.

La acidez o alcalinidad pueden variar. Los suelos calcáreos y los salados tienen un pH alcalino, del orden de 8 a 9, en otros casos como en las turberas, el pH es muy ácido y puede descender hasta 4.

Tipos de suelo en Moreno

En nuestra zona, los suelos corresponden en su mayor parte a los de praderas o brunizem y los que ocupan menor superficie son los aluviales o de zonas deprimidas y anegadizas. Intercalados entre estos se encuentran los transicionales o integrados.

Los suelos de pradera desarrollados a partir de materiales loésicos y limos pampianos son profundos, bien evolucionados. La cubierta vegetal constituye en general una pradera de pastos tiernos. El suelo tiene un horizonte superficial o capa arable, rico en materia orgánica de color oscuro, ácido, franco con buena estructura y de hasta 35 centímetros de espesor.

Luego de una capa de transición, aparece un subsuelo potente, denso, pardo oscuro, limo-arcilloso con estructura o bloques que se prolonga más allá de 1,20 metros, débilmente alcalino.

Estos suelos se adaptan especialmente a cultivos que se conforman con poca profundidad de suelo útil, como cereales, oleaginosas y forrajeras, ya que el subsuelo (sobre todo cuando se compone de sedimentos correspondientes al Pampeano Inferior) ofrece algún obstáculo para la penetración de las raíces. La escasez de fosfatos hace necesario, en determinadas circunstancias, recurrir a la fertilización.


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