Entre
los 19 y los 23 kilómetros por sobre la superficie
terrestre, en la estratósfera, un delgado escudo
de gas, la capa de ozono, rodea a la Tierra y la protege
de los peligrosos rayos del sol. El ozono se produce
mediante el efecto de la luz solar sobre el oxígeno
y es la única sustancia en la atmósfera
que puede absorber la dañina radiación
ultravioleta (UV-B) proveniente del sol. Este delgado
escudo hace posible la vida en la tierra.
Desde 1974, los científicos nos han advertido
acerca de una potencial crisis global como resultado
de la progresiva |
destrucción
de la capa de ozono causada por
sustancias químicas hechas por el hombre, tales
como los clorofluorocarbonos (CFCs). Le tomó
al mundo demasiado tiempo entender estas advertencias
tempranas.
Hoy, la comunidad internacional es tan sólo un
mero espectador que año a año ve desaparecer
la capa de ozono a través de los informes sobre
su disminución y sobre los comprometedores incrementos
de radiación ultravioleta y los daños
acumulados en diversos organismos vivos.
Fuente:
ecoportal.net |
Evolución
del agujero de ozono
Ya se ha demostrado que los CFC son la principal causa
detrás de la prueba más impresionante
de la destrucción del ozono. Cada primavera austral
se abre un "agujero" en la capa de ozono sobre
la Antártida, tan extenso como los Estados Unidos
y tan profundo como el Monte Everest. El agujero ha
crecido casi todos los años, desde 1979. En los
últimos años, el agujero ha aparecido
cada año, excepto en 1988.
En 1992,
cuando el agujero alcanzó su mayor tamaño,
la destrucción del ozono alcanzó un 60%
más que en las observaciones anteriores. El agujero
cubría 60 millones de km2 comparado con 44 millones
de km2. En 1992, el agujero se observó durante
un periodo más largo, probablemente porque las
partículas lanzadas por el volcán Monte
Pinatubo aumentaron la destrucción de la capa
de ozono. Evaluaciones de la capa de ozono en algunos
puestos de observación en 1992 también
demostraron la destrucción total de la capa de
ozono entre los 14 y los 20 km. de altura.
Nadie
sabe cuáles serán las consecuencias del
agujero en la capa de ozono, pero la investigación
científica exhaustiva no ha dejado dudas en cuanto
a la responsabilidad de los CFC. Al parecer, su acción
es favorecida por las condiciones meteorológicas
exclusivas de la zona, que crean una masa aislada de
aire muy frío alrededor del Polo Sur. |