| Algunas
culturas americanas tuvieron gran desarrollo y formaron
verdaderos imperios, como la de los Incas, Mayas y Aztecas.
En cambio, otras permanecieron en estadios menos avanzados
como es el caso de los grupos pampeanos, nómades, dedicados
a la caza y la recolección, a la que pertenecían los Querandíes,
indios que se encontraban en esta zona del norte de Buenos
Aires. Son los indios que se encontraban en Moreno al
iniciarse la conquista española.
El primero en tratarlos fue Sebastián Gaboto, en 1527,
quien tuvo con ellos una relación pacífica. No ocurrió
lo mismo con las posteriores expediciones.
Pese a que durante las primeras semanas de la llegada
de Mendoza, los indígenas proveyeron de alimentos a sus
hambrientos soldados, comenzarán los enfrentamientos,
debido al mal trato a que fueron sometidos cuando el alimento
comenzó a escasear. Con la gente de Don Juan de Garay,
en la segunda y definitiva fundación, se alcanzó el mayor
grado de violencia, muriendo miles de indios.
Algunos autores coinciden en destacar que la resistencia
del indio en esta zona, dada su condición de nómada, no
fue consecuencia de la ocupación de la tierra por los
españoles, sino de los atropellos cometidos por estos
últimos.
La actitud exterminadora del conquistador en estas regiones,
a la que llegó inicialmente ávido de riquezas en metales
preciosos, no condice con el espíritu colonizador y cristianizador
con que se pretendió justificar tiempo después.

Un integrante de la expedición de Mendoza, Ulrico Schmidl,
es el que aporta la mayor cantidad de datos sobre los
Querandíes. De sus relatos, así como de la obra del poeta
Martín del Barco Centenera se rescata información hasta
1541, año en que la primera Buenos Aires es despoblada
por orden de Irala.
Algunos elementos de la toponimia local recuerdan acontecimientos
bélicos y la presencia del indio en estas tierras. El
nombre del Río Luján, se impuso en recuerdo del primo
de Mendoza, Diego Luján, quien fuera muerto por los Querandíes
en inmediaciones de ese curso de agua, en el paraje "del
Arbol Solo", lugar que hoy constituye el centro de la
ciudad de Luján.
Otro caso es el nombre del arroyo La Choza de cuya confluencia
con el Durazno se forma el Río de la Reconquista.
Estos "naturales de la tierra", tal como se referían a
ellos los españoles, ocuparon un área que va desde el
sur de Santa Fe, por el norte, hasta el pié de las Sierras
Grandes, hacia el oeste y toda el área norte de la Pcia.
de Buenos Aires hasta el Río Salado por el sur. Eran,
al decir de los cronistas, gente robusta y de tez morena,
vivían formando grupos organizados y obedecían a jefes
y caciques.
Contaban con notables poblaciones. Solamente en las cercanías
de Bs. Aires, una reunía alrededor de tres mil personas.
Sus chozas estaban construidas con ramas, hierbas y cueros
de los animales que cazaban, especialmente el "venado
pampeano" y el "Coypo o falsa nutria".
Levantaban sus viviendas en las proximidades de los cursos
de agua y lagunas.
Esta gente se alimentaban de la caza, la pesca, que efectuaban
con redes y con el pescado hacían harina. También, de
acuerdo con los versos escritos por el poeta Martín Del
Barco Centenera, practicaban la agricultura, sembrando
y cosechando maíz.
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Posteriormente a la primera fundación de Bs. Aires, los
Querandíes recurrieron al ganado cimarrón, cazando, comiendo
y domesticando caballos, aprendieron a jinetear hábilmente
aquellos equinos que
abandonados
por los españoles se reprodujeron extraordinariamente
en la llanura pampeana.
Según Garay, en tiempos de la repoblación, apenas cuarenta
años después de Mendoza, el ganado ascendía a 100.000
cabezas.
Los Querandíes, para la caza y la guerra utilizaban la
flecha, el dardo, la bola perdida, la piedra de honda,
la lanza y boleadoras.
Algunas de estas armas evidencian que tenían algún tipo
de intercambio con la gente de las sierras, pues las rocas
con que están fabricadas algunas de ellas no son originarias
de esta región.

Imagen del primer Buenos aires de 1536
Los elementos de cerámica son de una labor rústica, apenas
decorados con motivos geométricos incisos, especialmente
en los bordes de ollas y otros recipientes. Hemos hallado
restos de cerámica en la zona de la presa Ing. Roggero.
Ulrico Schmidl dice que los hombres andaban desnudos,
como los Charrúas, salvo en determinadas ocasiones en
que se cubrían con un cuero, mientras que sus mujeres
utilizaban un pequeño paño de algodón para cubrir su zona
genital.
Desde
fines del siglo XIX se han encontrado yacimientos arqueológicos,
con elementos de la industria querandí en Flores, Barracas
al Sur, Puente Chico, Río De La Matanza, Río De La Reconquista,
Quilmes, Arroyo del Gato, La Plata y Moreno, y grandes
paraderos en Chascomús, Lobos, Punta Indio, San Miguel
del Monte, Río Luján, etc.
Estos restos fragmentarios de cerámica y los huesos de
los animales que comían, son prácticamente todo lo que
queda de aquella "gran nación", al decir de los conquistadores,
que según Ibarra Grasso, fueron totalmente exterminados
a manos de los encomenderos hacia 1650.
Algunos autores tratan de suavizar el triste final de
esta nación mencionando la posibilidad de que se mezclaran
con otros pueblos indígenas.
Eso sí, la disminución de sus poblaciones tuvo que ser,
en parte, consecuencia de las enfermedades traídas por
los españoles.
En 1605, se desató la primera epidemia de viruela, introducida
por tropas que arribaron de España al mando de Don Antonio
Mosquera.
Las crónicas dicen que los más castigados fueron los esclavos
negros y los trabajadores indígenas por carecer de defensas
en sus organismos.
Otro acontecimiento que puede poner fecha a la desaparición
de estos indios en las tierras que habitaron por milenios,
sea la fracasada organización de la Reducción Jesuítica
"San Francisco Javier", inaugurada el 23 de Mayo de 1711,
a dos cuadras de la iglesia de Luján, que fue abandonada
por los indígenas a los pocos meses al declararse otra
epidemia de viruela.
Aunque es posible que estos aborígenes ya no fueran Querandíes
puros, sino grupos influenciados por la auraucanización
de la pampa, proceso derivado de la presión española sobre
los indios de la región de Chile que, corridos desde el
otro lado de la cordillera, invadieron nuestro actual
territorio. |