Cuando
se localizan yacimientos de restos fósiles
en esta zona, estos no constituyen una veta inagotable
de huesos.
La mayor parte de las veces se trata de concentraciones,
de poca extensión, que inicialmente se formaron
como consecuencia de la acumulación de materiales
acarreados por corrientes de agua o depósitos
de limo en el fondo de lagunas y también en
los valles de la llanura por escurrimiento pluvial,
de las lomadas a las depresiones.
Estos depósitos en diferentes tiempos pueden
haber sufrido movimientos y procesos erosivos perdiéndose
parte de su contenido fósil, el que también
pudo haber sido fragmentario desde el origen.
A la muerte de un animal, sus restos óseos
generalmente se desintegran por efecto de los factores
climáticos y se incorporan en pequeñas
partículas al suelo.
Algunos, sin embargo quedan a salvo de dicho proceso
destructivo cuando son cubiertos a tiempo por sedimentos,
en el fondo de los ríos de corriente lenta,
o en el fondo de lagunas o charcos y en las playas,
y con el tiempo se inicia el proceso de fosilización
mediante el cual, la materia orgánica es reemplazada,
molécula a molécula por alguna sustancia
inorgánica especialmente presente en las aguas.
La sustancia que en esta zona interviene en la fosilización
es el carbonato de calcio.

Gliptodonte
Museo Natural "Francisco Javier Muñiz"
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Orden
CARNIVORA Bowdich, 1891
Suborden Fissipeda Blumenbach, 1791
Superfamilia Feloidea Simpson, 1931
Familia Felidae Gray, 1821
Género Smilodon Lund, 1842
En
general, si consideramos la cantidad extraordinariamente
grande de animales que deben haber muerto en el transcurso
de los tiempos geológicos y comparando esta
cantidad con la de fósiles existentes en los
terrenos sedimentarios, se advierte lo excepcional
que resulta la conservación de un hueso, y
el asombro de los científicos de todo el mundo,
respecto de la importancia de los yacimientos de esta
llanura en la que, de tanto en tanto suelen aparecer
grandes esqueletos, perfectamente conservados con
todos sus huesos en posición natural.
En
las barrancas del río y arroyos, o en excavaciones
artificiales suelen distinguirse estratos bien diferenciados
por su textura y coloración integrando una
secuencia en la cual, un estrato inferior es siempre
más antiguo que el dispuesto más arriba.
Cada uno representa un espacio de tiempo.
El estudio de su contenido en fósiles puede
ofrecer datos para recrear el ambiente de otras épocas,
conocer a los organismos que vivían entonces,
etc.
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